¿Quiénes somos?

¿Quiénes somos?

 

Somos un grupo de personas interesadas en los efectos del tráfico de armas entre Estados Unidos y México. El proyecto nace con dos propósitos: crear conciencia sobre el problema y exigir medidas concretas a los gobiernos involucrados (en especial a los de México y Estados Unidos). Nos caracteriza la pluralidad porque estamos ante un problema que trasciende ideologías.

Más armas significan más homicidios. Esta ecuación entraña una relación tan sencilla como la que guarda el disparo de un gatillo y una muerte más. El caso mexicano lo confirma: desde que terminara, en el 2004, la prohibición de vender al público armas de asalto en Estados Unidos los homicidios en México crecieron exponencialmente (para el 2012 el aumento ya era de 178%); en otras palabras, entre 2004 y 2012 las muertes por homicidio casi se triplicaron.

A pesar de que las diversas cifras sobre el origen de las armas criminales en México ha propiciado un debate que permanece inconcluso, la atención —tanto mediática como gubernamental— que se da al problema en ambos lados del Río Bravo es insignificante en comparación con la magnitud de la letalidad. La Universidad de San Diego calculó que desde 2010 al menos 253 mil armas han cruzado la frontera de Estados Unidos lo que dejó ganancias de hasta 127 millones de dólares a la industria armamentista de aquel país. Millonario también es el respaldo que tiene la National Rifle Association (NRA); desembolsa alrededor de 20 millones de dólares en cada elección federal para apoyar a quienes aspiran a engrosar la “riflebancada”.

En cambio, los esfuerzos por contrarrestar el problema del trasiego de armas han sido erráticos e inconsistentes. En 2009, por ejemplo, la operación Rápido y Furioso permitió el ingreso de más de dos mil armas a nuestro país bajo la autorización y conocimiento de funcionarios de la ATF (Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos). La respuesta del gobierno mexicano fue tan escueta como la cantidad de armas que el gobierno estadounidense decomisa en la frontera (6 688 en el periodo de 2005-2009).

Es claro que las acciones gubernamentales no han estado a la altura del problema, pero comienzan a gestarse algunas iniciativas esperanzadoras. En abril de 2014, algunos congresistas estadounidenses enviaron al Presidente Obama una misiva en la que lo instan a prohibir ‘la importación de armas de fuego de tipo militar’ y con ello ‘reducir la violencia relacionada con las drogas en México’. [Des]arma México es el primer esfuerzo para unir voces y sumar esfuerzos que reduzcan las balas y aumenten la atención. Creemos que es vital dimensionar el papel que desempeñan las armas de fuego en la tragedia humanitaria que azota al país en aras de iniciar un proceso transformador.

Ciertamente, varios factores entran en juego cuando se intenta explicar la explosión de violencia en México —la debilidad institucional, la impunidad, el cambio de estrategia anti narcóticos en otras latitudes como la colombiana, los operativos de seguridad desplegados bajo la estrategia calderonista, el aumento de la extradición de criminales de Estados Unidos a México, entre otros—, pero el factor armas no puede ni debe subestimarse. Nuestro silencio e indiferencia sólo favorece a una industria armamentista feroz y a un crimen organizado cada vez más letal.

Dante Alighieri escribió que los lugares más calientes del infierno están reservados para aquellos que permanecen neutrales en tiempos de gran conflicto moral. En el infierno mexicano no hay tridentes, pero sí muchos AK47.

 

Únete a este esfuerzo y ayúdanos a frenar el tráfico de armas.

 

*[Des]arma México está en proceso de legalización. Hasta ahora, sus gastos han sido sufragados por los miembros que aceptaron formar parte de la organización y con trabajo voluntario. Cuando estemos plenamente establecidos pondremos una sección en nuestra página dedicada a la transparencia sobre nuestros ingresos y egresos.

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